La ruta al Sakrakopec une el silencio del bosque de los Pequeños Cárpatos (Malé Karpaty) con un triste capítulo de la historia eslovaca: el accidente aéreo de 1966. Te la recomiendo si buscas una excursión con sentido a un paso del centro de Bratislava. Por el camino, haz una parada en el memorial a las víctimas.
- Salida
- en el tranvía 3 hasta la parada Detvianska y desde allí a pie, cuesta arriba, hasta la casa forestal Horáreň Biely Kríž
- Dificultad
- unos 500 m de desnivel; acabamos molidos de tanta cuesta
- Duración
- tres horas, con la parada para el strudel incluida
- Mi consejo
- el strudel de requesón de Občerstvenie u Kocmundu; desde allí quedan unos 20 minutos hasta el memorial
- Ojo con
- la poca cobertura; descarga un mapa sin conexión y lleva agua
- En el lugar del accidente
- los restos y los objetos personales de las víctimas siguen allí; no te lleves nada
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- 01Ruta al Sakrakopec, el lugar del accidente aéreo de Bratislava
- Por qué se estrelló un avión en el Sakrakopec el 24 de noviembre de 1966 y quiénes eran los pilotos
- Por qué el accidente del Sakrakopec se ocultó durante tanto tiempo
- 02Cómo llegar al memorial del Sakrakopec y dónde parar por el camino
- El memorial del avión siniestrado en el Sakrakopec
- 03Ruta al Sakrakopec: consejos finales
La ruta al Sakrakopec, el lugar del accidente aéreo de Bratislava, era una excursión que tenía pendiente desde hacía mucho. En realidad, desde que vi en YouTube un documental sobre este accidente de 1966.
Lo confieso: hasta entonces no había oído hablar de él, porque ocurrió mucho antes de que yo naciera. Solo conocía el accidente de Zlaté piesky. Al final me decidí, planifiqué la ruta y subí al Sakrakopec, el lugar de un trágico accidente aéreo en Bratislava del que nadie salió con vida. Y si buscas ideas sobre dónde salir a la naturaleza en Bratislava sin coche, tengo un artículo sobre eso.
A pocos kilómetros del centro de Bratislava, en los Pequeños Cárpatos, se esconde un lugar que une el silencio del bosque con un triste capítulo de la historia eslovaca. El Sakrakopec. Hoy es un sitio muy popular para pasear, pero el 24 de noviembre de 1966 ocurrió aquí una tragedia que costó 82 vidas.
Ruta al Sakrakopec, el lugar del accidente aéreo de Bratislava
Aquí tienes el documental del que te hablaba. Si quieres entender mejor cómo ocurrió toda la tragedia, échale un vistazo:
Por qué se estrelló un avión en el Sakrakopec el 24 de noviembre de 1966 y quiénes eran los pilotos
El 24 de noviembre de 1966, un Ilyushin Il-18 de la aerolínea búlgara TABSO volaba de Sofía a Berlín con escalas en Budapest y Praga. Hacía mal tiempo, así que tuvo que aterrizar en el aeropuerto de Ivanka pri Dunaji y esperar a que mejoraran las condiciones. Cuando decidió despegar, hacia las 16:30, el destino solo le concedió unos minutos.
Poco después del despegue, el avión se estrelló contra una colina llamada Sakrakopec. A bordo iban 74 pasajeros y 8 tripulantes, 82 personas en total. No sobrevivió nadie. La mayoría de las víctimas eran búlgaros y húngaros, pero también había personas de Checoslovaquia, Alemania, Brasil, Chile, Argentina, Honduras, Japón, el Reino Unido, Suiza y Túnez. Aquí murieron también la cantante de ópera búlgara Katia Popova y el escritor hondureño Ramón Amaya Amador.
En la placa conmemorativa están los nombres de toda la tripulación. El comandante era Lyubomir Todorov Antonov, de 41 años, que acumulaba casi 12.000 horas de vuelo y ya había volado a Bratislava 11 veces. El copiloto era Svetomir Dimitrov Shakadanov; el navegante, Slavi Stefanov Tomakov; el radiotelegrafista, Nikola Aleksandrov Tasev, y el mecánico de a bordo, Stoyan Todorov Rangelov. De los pasajeros se ocupaban las azafatas Maria Ivanova Ivanova, Svetla Marinova Georgieva y Violina Veleva Stoichkova. Sus nombres están grabados en metal en tres idiomas: eslovaco, búlgaro e inglés. El memorial está en el lugar del accidente, como un recuerdo silencioso de todos los que murieron aquí.

Por qué el accidente del Sakrakopec se ocultó durante tanto tiempo
Algunos nombres revelan que en el avión viajaban también familias, por ejemplo matrimonios y padres con sus hijos. Una de las azafatas, Svetla Georgieva, se había casado menos de tres semanas antes de este vuelo. Ese lado personal le da al lugar un peso especial. Aquí no sientes solo la historia, sino también vidas corrientes que terminaron demasiado pronto.
La catástrofe de 1966 fue uno de los peores accidentes aéreos en territorio de Checoslovaquia. Aun así, durante mucho tiempo se guardó silencio sobre ella. En plena Guerra Fría, este tipo de sucesos no solía salir en los medios. Los documentos no salieron a la luz hasta décadas después. Aquí tienes escaneos de periódicos de la época, que informaron del accidente cada uno a su manera.
El accidente del Ilyushin Il-18 en Bratislava
El avión que el 24 de noviembre de 1966 chocó contra el Sakrakopec de Bratislava era un turbohélice cuatrimotor Ilyushin Il-18. En los años cincuenta y sesenta era uno de los aviones de pasajeros más modernos del bloque del Este. Este diseño soviético era el orgullo de aerolíneas como Aeroflot, Interflug o la propia TABSO búlgara. Y no era para menos: el Il-18 podía llevar a más de 100 pasajeros a distancias de hasta 6000 kilómetros.
Tenía fama de resistente y económico, y volaba sin problemas en climas muy distintos, desde Siberia hasta Oriente Próximo. En el momento del accidente era un aparato casi nuevo, un Il-18V de serie con cuatro motores Ivchenko AI-20. Con ellos alcanzaba unos 650 km/h, una velocidad excepcional para un turbohélice de la época.
Aunque el Il-18 se había ganado fama de avión seguro, este accidente es uno de los más trágicos de su historia. La comisión investigadora checoslovaca no llegó a determinar una causa clara. Consideró lo más probable que la tripulación no evaluara bien el terreno y el tiempo en los alrededores del aeropuerto de Bratislava. Ironías de la vida: el avión que simbolizaba el progreso técnico del bloque del Este terminó su vuelo pocos minutos después de despegar, en un bosque espeso sobre la ciudad.


Cómo llegar al memorial del Sakrakopec y dónde parar por el camino
El Sakrakopec es una colina de acceso bastante complicado: para llegar hay que salvar unos 500 m de desnivel. Para mí, la ruta más cómoda fue esta:
- Me bajé del tranvía 3 en la parada Detvianska.
- Subí a pie hasta la casa forestal Horáreň Biely Kríž, donde también está el refugio Klinec.
- Me tomé un strudel de requesón buenísimo en el quiosco Občerstvenie u Kocmundu. Sin strudel de requesón no hay ruta al Sakrakopec que valga.
- Desde allí seguí hasta el Sakrakopec, unos 20 minutos más a pie. Las coordenadas exactas las tienes en Google Maps.
- Consejo de Milan Te recomiendo descargarte la aplicación Maps.me, que tiene muy bien marcados los senderos de montaña y las rutas de senderismo. Con ella no te perderás en el bosque.

El memorial del avión siniestrado en el Sakrakopec
Yo mismo me sorprendí cuando, con el dulce strudel todavía en el estómago, llegué por fin al memorial del Sakrakopec. De repente el bosque cambió: entre los árboles aparecieron varios monumentos, como si el tiempo hubiera ido acumulando aquí capas de recuerdos. Uno nuevo, otro más antiguo, cruces, una placa de piedra, un banco y una lista de víctimas con nombres que hoy ya nadie pronuncia en voz alta. Todo resulta silencioso y, a la vez, extrañamente personal.
Pero lo que más me impactó fue otra cosa. Al mirar al suelo vi trozos de metal que brillaban entre las hojas: restos del avión. Y luego una funda de gafas que quizá había sido de alguien. No era solo un objeto histórico. Era un recordatorio de que la tragedia que se lee en la placa ocurrió de verdad, justo aquí.
Solo cuando vi el zapato de una de las víctimas entendí la fuerza que tiene este lugar. Durante un buen rato pensé que alguien lo había dejado ahí hacía poco. Pero al final se me acercaron los voluntarios que cuidan el memorial. Me confirmaron que el zapato lo habían encontrado ellos mismos al limpiar el monumento. Así que no es atrezo, sino un resto real de aquella noche.




El avión se estrelló aquí en 1966, hace ya mucho, más de medio siglo. Pero el terreno es empinado, con mucha vegetación y de difícil acceso. Por eso los restos y los objetos personales de los pasajeros siguen en el lugar. Son testigos silenciosos que el viento y la lluvia no han conseguido borrar del todo. Así que el Sakrakopec sigue cargando con su tragedia, no como una reliquia del pasado, sino como un recuerdo vivo que siente todo el que llega hasta aquí.
Si pasas por la zona, no dejes de subir. Ya sé que no es el paseo de fin de semana más típico de Bratislava, pero Koliba, en el parque forestal, va a estar a tope de todas formas. En el Sakrakopec te esperan la calma y el silencio.
Ruta al Sakrakopec: consejos finales
- Lleva agua. Los bosques son espesos y, aparte de la casa forestal Biely Kríž, aquí solo hay senderos y muchos ciclistas.
- Es una ruta larga. Con la parada para el strudel nos llevó tres horas en total, y acabamos molidos de tanta cuesta.
- No te lleves nada del lugar del accidente. Aquí murió gente. Creo que si tuvieras en casa un trozo de los restos del avión, te llevarías contigo esa desgracia.
- Hay poca cobertura, así que descarga un mapa sin conexión. En algunos tramos nos quedamos sin señal del todo.
- Siguen siendo bosques municipales, así que los perros tienen que ir atados: aquí viven animales de caza mayor y muchos corzos.


De vuelta bajamos hacia el barrio de Rača, entre viñedos que ya empezaban a teñirse de colores otoñales. En la parada Detvianska cogimos el tranvía, pero antes nos pasó algo que cerró la excursión de forma simbólica: rescatamos a un perro perdido. Se unió a nosotros sin más y caminó a nuestro lado como si siempre hubiera sido nuestro. Intenté ignorarlo, pero no se dejó. E hizo bien.
Por suerte vi que llevaba un número de teléfono en el collar. Llamé y contestó un señor que lo buscaba desesperado, un cazador de la zona. Quedamos en vernos junto a Mahrova búda. Cuando por fin recuperó al perro, se le notaba un alivio enorme. Yo solo sentí una alegría tranquila: un día que había empezado recordando una tragedia terminaba con una pequeña buena acción. Porque esas cuentan. Siempre. Ya sea en una ruta al Sakrakopec o en un paseo por cualquier otro sitio.
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¡A viajar!
Milan





